#majoyfany: el final feliz de una poeta ocasional

by Estefanía Díaz

¡Me casé!

El 8 de diciembre de 2018 en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, bajo unas pocas gotas de lluvia y unas cuantas lágrimas de alegría, Manuel José y yo nos dijimos que sí.
… y así como les he compartido de nuestra historia, así mismo les quiero compartir sobre nuestra boda. No, no todo quedó perfecto, no todo salió como planificado. Pero sí, gozamos nuestra boda de principio a fin.

Les cuento que ese sábado comenzó en el AC Hotel by Marriott. Todo el mundo me dijo que no iba a poder dormir bien la noche antes. Pero yo dormí como bebé hasta que mi alarma (y mis bridesmaids) me levantaron. Desperté en un cuarto rodeado de globos blancos que mi team bride llevó a la suite para sorprenderme. Desayunamos, les repartí unos bolsos con regalos de agradecimiento a mi team bride y en poco tiempo, ya era hora de empezar a prepararnos. Una de las chicas en la estación de pelo, otra en la estación de maquillaje, una encargada de la música, y así sucesivamente fuimos pasando por las manos de Ada Kristal. Destapamos la botella de champán, y nos pusimos a conversar mientras nos preparaban. Me llegaron a la suite tulipanes violetas (mis favoritos), con una tarjeta que decía una cita de Blair Waldorf que mis mis hermosas bridesmaids escribieron. Poco después, llegaron William (el fotógrafo) y Nelson (el videógrafo) y comenzaron a documentar nuestra historia.

Al verme con mi peinado terminado, lloré por primera vez en el día. Esa sensación de ver lo primero que hicieron en mí para prepararme, exactamente como yo lo imaginé, me hizo soltar lágrimas de felicidad. Ahí estaba… ya era una novia y me casaba ese día. Pasamos al maquillaje y la madrina de la boda tomó de mi mano por si me daba con pornerme sentimental otra vez.

Llevé puesta la sortija de pre-compromiso que mi papá le regaló a mi mamá como mi “something old”.

Después de peinado y maquillaje, mi mamá me ayudó a vestir y salimos al primer look con mi papá, quien no me había visto hasta el momento. Ver la reacción de mi papá al verme por primera vez vestida de novia me hizo llorar por segunda vez. Nos secamos las lágrimas y nos encaminamos al museo.

La ceremonia de nuestra boda fue al aire libre, por lo que todos (y cuando digo todos me refiero a Manuel José, el séquito entero, madres, padres, novia, todos) estábamos nerviosos por la lluvia que estaba cayendo ese día esporádicamente. Cuando mi papá y yo llegamos al museo, tuvimos que esperar un ratito en el carro por la señal para bajarnos y desfilar. Por alguna razón, yo no estaba nerviosa, aunque sí un poco preocupada por la lluvia. De repente, papi me dice: “mira”, señalando hacia al frente en dónde nuestro séquito estaba en un círculo haciendo una oración por nuestra boda. Con eso, aguanté las lágrimas para no llorar otra vez (ja, ja).

Nos dieron la señal, nos bajamos y al ritmo de una versión en vivo a piano y guitarra por la banda Jotazz Quartet de la canción Hallelujah, desfilamos mi papá y yo por el medio de nuestros invitados, hasta llegar a donde mi mamá, quien se unió a nosotros para entregarme. Una de las cosas que tenía bien claro es que quería recordar ese momento; mirar a los invitados a la cara, mirar a mi futuro esposo y recordarlo.

Cuando mis padres y yo llegamos al frente, cayeron gotas de lluvia. Yo creo que en ese momento, habíamos muchas, muchas personas que se unieron en una oración silenciosa y por la gracia de Dios, paró de llover minutos después.

La ceremonia fue de denominación cristiana. Dijimos ambos nuestros votos (escritos por nosotros) con muchísima emoción, nos pusimos los anillos, celebramos con un happy dance, recibimos la bendición del pastor y boom!; “los declaro marido y mujer”.

Desfilamos como nuevos esposos junto a nuestro séquito al ritmo de la marcha nupcial que tocó la banda. Al salir, nos tomaron varias fotos junto a nuestro séquito mientras caminamos desde una de las entradas del museo, hasta la otra; mientras que los invitados disfrutaron de un cóctel acompañado de música de jazz en vivo por la misma banda de la ceremonia.

Los invitados pasaron a firmar el guest book (que en nuestra boda eran piezas de Jenga), y a buscar su silla en el patio interior del museo. Mientras tanto, yo me quité el velo e hice un pequeño cambio de labial por uno rojo para la fiesta.

Cuando todos los invitados ya estaban en sus lugares, DJ Joel pasó a presentar al séquito, quien se puso de pie desde sus lugares en las mesas. La madrina de la boda fue Erika, prima y mejor amiga de la novia. Las damas de la boda fueron Andrea, hermana de la novia, Lynette, hermana del novio y Valeria, prima de la novia. El padrino de la boda fue Manuel, papá del novio. Los caballeros de la boda fueron Edward y Abdiel, amigos del trabajo del novio, y EJ, amigo de la infancia del novio.

Al terminar de presentarlos, nos presentaron a nosotros como nuevos esposos y entramos al jardín al ritmo de Still Falling For You de Ellie Goulding. Bailamos hasta nuestra mesa y nos tocó brindar. El brindis estuvo compartido por mi papá, Erika (madrina de la boda), y mi suegro (padrino de la boda). Los tres nos hicieron llorar y reír.

Bailamos entonces el primer baile de esposos. La canción fue So This is Love (uno de los éxitos de Disney de la película Cinderella) en versión jazz (el tipo de música por el que vive mi esposo): la perfecta combinación de nosotros dos.
Bailé con mi papá Groovy Kind of Love de Phil Collins (su amor eterno) y se unió después Manuel José junto a su mamá.

Cuando la canción terminó y Manuel José se volteó, comencé a cantar acapella, Can’t keep my eyes off of you. Al llegar al coro, se unió la pista de la canción a mi interpretación. Bailé y canté para mi nuevo esposo como sorpresa para él.

Justo al terminar, comenzó la fiesta, de la que daré más detalles en un futuro post…

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3 comments

Adriana 16 Enero, 2019 - 5:01 pm

Que hermoso todo como lo escribes 😍hasta llore!!! Felicidades 🎉💕y me encanta todo lo que escribes y publicas.

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Louise 16 Enero, 2019 - 7:00 pm

Un día inolvidable! Me encanto leer los detalles que ocurren y nadie los ve. Sin duda alguna , la mejor experiencia de la vida! Disfruten cada dia y ámense como sino hubiera mañana. Viajen y hagan todo lo que les apasiona! Despues viene otra etapa (hijod) la cual no tiene descripción de lo maravilloso que es. Felicidades

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Mamita Linda 16 Enero, 2019 - 8:47 pm

Una Boda mágica llena de muchas sorpresas. Nos la disfrutamos mucho.

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